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La única cosa que necesitas para ser multipotencial es decidir que eres multipotencial

Tan fácil (y tan difícil) como eso.

Vayamos por partes.

Tan fácil como decir: Soy multipotencial

¿Qué sentiste la primera vez que escuchaste hablar del término multipotencial?

Según Emilie Wapnick, la “inventora” del término multipotencial, normalmente hay dos tipos de reacciones:

  1. ¿Qué coño es eso?
  2. ¡Sí, sí, sí! ¡Esa soy yo! (Y yo añado: ¡no soy rara!)

En mi caso, yo respondí la #2. Aunque decir que “respondí” es quedarme corta:

Empecé a saltar por la casa y grité (literalmente): ¡Sí, sí, sí! ¡Esa soy yo!

Por fin había encontrado una palabra, un concepto, que me ayudaba a entenderme. Lo que me pasaba no era un problema, la manera en la que me planteo la vida no está mal. Existe un término y no estoy sola.

Así que empecé a decir que soy multipotencial.

Tan difícil como decir: Soy multipotencial

¿Qué te respondieron tus amigas al explicarles que eras multipotencial?

Yo obtuve dos respuestas difentes:

  1. Pues tiene sentido, porque cada vez que te veo descubro que estás haciendo algo completamente diferente. Mola.
  2. ¿Qué eres qué? Pero qué tontería. A todo el mundo le gustan diferentes cosas. ¿Entonces me estás diciendo que todo el mundo es multipotencial?

Gran pregunta: ¿Todo el mundo es multipotencial?

Es una pregunta interesante y mi respuesta es:

Depende

Si seguimos la lógica de Wapnick, las personas que reaccionaron con un “¿Qué coño es eso?” serían personas no multipotenciales y las que respondieron con un ¡Sí! serían multipotenciales.

Quizás la respuesta no es tan simple ni tan cara o cruz.

Yo creo que la respuesta depende de dos factores:

  1. el grado de inmersión en un tema
  2. cuándo damos algo por terminado

Respóndete esto:

1. ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar para saber sobre ese tema?

Cuando empecé a sentir curiosidad sobre el coaching, me lancé de cabeza y me matriculé en un máster para formarme como coach. Leí decenas de libros, escuché decenas de podcasts y me suscribí a decenas de newsletters de coaches para saber de qué trataba el tema. Y, cuando acabé el primer máster, me matriculé en otro para formarme como coach en Por EFT Tapping.

Después de que mi hijastra vino a vivir con nosotros, hice un curso intensivo autodidacta en varios temas:

  • leí todo lo habido y por haber sobre tipos de personalidad (y tuve que contenerme para no formarme como Asesora Myers-Briggs…)
  • leí todo lo habido y por haber sobre ansiedad infantil y lo uní a mis conocimientos de coaching y tapping para encontrar una manera de ser útil
  • empecé a investigar sobre el ciclo menstrual, me leí enterito el blog de Erika Irusta El Camino Rubí e incluso me suscribí a su comunidad privada de menstruantes Soy1Soy4, donde hice un curso de coñoescritura (del que ya hablaré en otro momento, si eso :P)

¿Para qué te cuento todo esto?

Pues para que veas que quizás no hubiera sido necesario hacer nada de todo eso. Sí, podría haber buscado información sobre coaching o sobre el ciclo menstrual, ¿pero era necesario formarme como coach o hacer un curso sobre ciclo menstrual?

Quizás para otra persona no lo sea, pero para mi sí.

Cuando quiero saber algo, quiero saberlo TODO. Por eso me lanzo de cabeza y me paso meses (o incluso años) investigando TODO lo que pueda encontrar sobre el tema.

Para mi, esta es una de las características de una multipotencial: cuando algo atrapa nuestra curiosidad, lo queremos saber todo (para ayer, a ser posible).

2. ¿Cuándo consideras que has llegado al final del camino?

La sociedad en la que vivimos equipara terminar algo con ver resultados externos:

  • ¿tienes un título que acredite que sabes hacer eso?
  • ¿una carrera?
  • ¿qué vas a conseguir leyendo tanto sobre eso?
  • ¿esa afición va a darte dinero?

Sin embargo, para una multipotencial, el hecho de terminar algo es diferente.

Nosotras consideramos que algo ha terminado cuando nos sentimos satisfechas con lo que hemos aprendido. Cuando consideramos que ya hemos conseguido lo que queríamos.

La mayoría de las veces, esta satisfacción es interna, por lo que no tenemos “nada” que mostrar que acredite frente a los demás que sabemos hacer algo. Lo que hace que las personas que no entienden nuestra manera de ser consideren que hemos estado perdiendo el tiempo.

Ser multipotencial es una opción

A fin de cuentas, no existe un test científico ni un curso que puedas hacer que te acredite como multipotencial.

Yo creo que es una decisión que tomas tú, porque tú eres la única que puede aceptar si lo eres o no.

Como diría Dumbledore:

“Son nuestras decisiones las que muestran lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras propias habilidades”

No hay nada malo en ser especialista y en dedicar tu vida a una sola cosa, si eso es lo que te da satisfacción. Muchísimas veces a lo largo de mi vida he deseado tener la capacidad de centrarme sólo en una cosa como “una persona normal”.

Pero yo no soy así. No soy capaz de centrarme en una sola cosa porque, en el momento en que lo hago, empiezo a deprimirme y todo deja de tener sentido.

Necesito cambio. Necesito variedad.

Por eso, elijo vivir como multipotencial.

¿Y tú, qué elijes?

¡Me encantará leerte en los comentarios!

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Foto de cabecera: Javier Allegue Barros

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